El Estado Islámico en Libia y Egipto: justificativo perfecto para la permanencia y control de la OTAN

MapMucho se ha escrito sobre la agrupación terrorista autodenominada Estado Islámico (ISIS o Daesh en árabe) que hoy se expande con células en Egipto y Libia. Innumerables pruebas relacionan a los servicios de inteligencia de Estados Unidos con los orígenes esa cruel organización terrorista que, en pocos meses, logró atraer la atención del mundo difundiendo a través de Internet las grotescas filmaciones de su asesinatos cargados de extremo sadismo: decapitaciones, crucifixiones y hogueras de cristianos y musulmanes vivos –pero cuyas víctimas son mayoritariamente musulmanes- con todas hechas por especialistas. Con sus acciones, el ISIS-Daesh pretende superar la crueldad de creadores. Los hechos que hoy se registran en pleno siglo XXI en el Medio Oriente y Norte de África parecen repetir aquellas crueles historias de torturas y matanzas vividas por esos mismos pueblos durante las primeras cruzadas europeas en los siglos XI y XIII.

¿Es el Estado Islámico una organización nacida de la nada o son los frankenstein creados por un país para servir a intereses geopoliticos?

La ex secretaria de Estado, Hillary Clinton, en ocasión de una entrevista concedida para el diario The Atlantic, el 10 de agosto de 2014, admitió públicamente la responsabilidad de Estados Unidos en la creación del ISIS-Daesh. En palabras textuales recogida por ese medio, Hillary dijo: “Financiamos mal a rebeldes sirios y surgió Estado Islámico (…)”. Más adelante agregó: “En este tipo de conflictos son los hombres duros y armados los que tienen más posibilidades de convertirse en los principales actores de una transición, y no aquellos que solo hablan desde el exterior” [1].

En mayo de 2013, un año antes, el senador estadounidense John McCain que había penetrado ilegalmente en territorio sirio, a través de Turquía, para reunirse con líderes de la llamada «oposición armada» al norte de ese país, confirmó lo que muchos solo imaginábamos. Tras aquella reunión y luego de su regreso a Estados Unidos, McCain decidió publicar las fotos de su encuentro con los terroristas sirios donde aparece reunido con Mohammad Nur, vocero de la Brigada Tempestad del Norte –miembro del Frente al-Nusra, (o sea de al-Qaeda en Siria) y Ibrahim al-Badri, más tarde conocido por el nombre de Abu Bakr Al Bagdadi líder de las fuerzas terroristas del ISIS-Dash [2].

El ISIS o Daesh surgió como una escisión de Al-Qaeda en Irak en 2004 bajo diferentes nombres, pero fue hasta 2013 cuando alcanza a ser una fuerza militar importante con un significativo número de mercenarios (más de 10 mil miembros) que le permite expandirse por todo el norte de Irak hasta llegar a controlar el noreste de Siria. Ese mismo año pasa a denominarse Estado Islámico de Irak y el Levante. Su objetivo principal no era luchar contra los invasores estadounidenses que en 2003 se habían apoderado de Irak y de sus campos petroleros, sino de avivar el odio entre las diferentes comunidades religiosas sunitas, chiitas y cristianos que componen esos países por medio del terrorismo, y de esta forma evitar cualquier posibilidad de unidad en las fuerzas políticas y religiosas que comenzaban a reorganizarse para combatir al invasor.

Innumerables documentos de la inteligencia de Rusia y Siria prueban que Estados Unidos organizó, entrenó y armó, con ayuda de Turquía y de algunas petromonarquias del Golfo árabe, al Frente al Nusra (Al-Qaeda) y al ISIS-Daesh para destruir la resistencia iraquí y al gobierno sirio, redefinir las fronteras territoriales de esos países de acuerdo al plan asomado por la administración de George W. Bush (2001-2009) conocido como “Nuevo Gran Medio Oriente” [3] y de esta forma facilitar el control estadounidense sobre los campos petroleros de Irak.

El ISIS-Daesh arguye que las comunidades chiitas y cristianas, pero también los musulmanes sunitas que se oponen a su particular interpretación literal del Corán, el wahabísmo-takfirísta, son “herejes”, los mayores enemigos del islam y por tanto deben ser asesinados.

En su libro Les Egarés. Le wahhabisme est-il un contre islam? (Los Descarriados. ¿El wahhabismo es contrario al islam?), el intelectual y periodista francés Jean-Michel Vernochet, demuestra que el wahabismo-takfirismo no es más que una falsa interpretación del Islam creado para apoyar a las monarquías árabes del Golfo y servir a los intereses geopolíticos de Occidente. En entrevista concedida para Voltairenet.org, Vernochet dijo “si nos tomamos el trabajo de consultar a los innumerables doctores del Islam cuyos trabajos podemos encontrar en internet, notaremos que el wahabismo, que es la ideología de los degolladores de Daesh, constituye una verdadera ruptura epistemológica con la tradición islámica clásica, al igual que en relación con lo que podemos llamar el islam popular. Cuando hablé de eso, personalmente y cara a cara, con el erudito militante Sheikh (jeque) Imran Hossein, este se mostró totalmente de acuerdo con esa definición de la doctrina wahabita. Estuvimos de acuerdo en que se trata de una herejía cismática que los sabios musulmanes, y también los intelectuales laicos árabes, designan con el término dajjál, (cuya traducción más exacta sería el anticristo)” [4].

La aparición del ISIS-Daesh en Egipto y Libia

Luego las multitudinarias protestas sociales provocadas por las políticas económicas neoliberales y el proyecto de islamización de la sociedad egipcia del entonces Presidente de Egipto, Mohamed Morsi, líder de la cofradía Hermandad Musulmana (HM) que había tomado al poder tras las primeras elecciones libres seguida a la caída del régimen tiránico de Hosni Mubarak, el terrorismo yihadista encontró espacio para desarrollarse en Egipto.

El golpe de Estado contra Morsi acaecido el 3 de julio de 2013, por una Junta Cívico-Militar comandada por el entonces Presidente Supremo de las Fuerzas Armadas egipcias, General Abdelfatah Al-Sisi, hizo resaltar la figura protagónica de Al Sisi quien más tarde, y por medio de unas nueva convocatoria a elecciones presidenciales en junio de 2014, lograra llegar a la presidencia del país árabe. Varios analistas opinan que los egipcios reclamaban la llegada de un militar de línea dura para hacer frente a los retos políticos, económicos y militares que se planteaban luego de la caída de Morsi.

Una vez derrocado y puesto bajo arresto Morsi junto a varios dirigentes del movimiento, los cuadros medios de la HM y el grupo yihadistas vinculado a la cofradía Ansar Bait Al Maqdis (ahora Wilayat Sinaí), han venido ejecutando atentados terroristas contra objetivos el ejército egipcio e infraestructuras civiles de Egipto con el claro propósito de quebrar la estabilidad del país, exigir la liberación de sus líderes y la restitución del gobierno de Morsi. Las acciones terroristas de estos grupos han exhibido su mayor ferocidad la región del Sinaí, causando en varios atentados importante número de víctimas entre soldados y civiles egipcios. En los últimos días, las acciones terroristas se han extendido hacia las ciudades principales de Egipto: Al Arish, Sheij Sued, Rafah, Alejandría y Marsa Matrouh en el norte del Sinaí, y han alcanzado la ciudad capital El Cairo.

El pasado 24 de octubre de 2014 el ejército egipcio fue objeto de un atroz ataque terrorista con obuses que costó la vida de más de 30 soldados egipcios en el norte de Sinaí. Ante la embestida yihadista, las fuerzas egipcias plantearon una estrategia de contención que abordó el cierre del cruce fronterizo de Rafah y el Estado de Excepción en gran parte de la península del Sinaí. Más recientemente, el Tribunal Administrativo de El Cairo determinó que el brazo armado del movimiento islamista palestino Hamás que operan en la región del Sinaí, las Brigadas Izadín Al Qasam, son un grupo terrorista por sus vinculaciones en los atentados terroristas perpetrados por la HM y Wilayat Sinaí.

Voceros del gobierno egipcio y el propio presidente Al Sisi han manifestado públicamente que los ataques terroristas que se registran en Egipto, especialmente en la región del Sinaí y El Cairo, han sido ejecutados por yihadistas provenientes de la franja de Gaza que reciben “financiados directamente por algunos gobiernos foráneos (países del Golfo y potencias extranjeras) [5], con participación de milicianos egipcios de la HM, apoyados por las fuerzas de Hamás (grupo radical palestino que controla la franja de Gaza).

El más reciente secuestro y posterior asesinato de veintiuno (21) ciudadanos trabajadores egipcios coptos (cristianos coptos) en Libia a manos del ISIS-Daesh, cuyas imágenes fueron rápidamente difundidas el pasado 15 de febrero por ese mismo grupo, vienen a agravar la situación en el Norte de África: Egipto, Libia y en toda la región. Las fuerzas armadas egipcias no tardaron en responder bombardeado varias posiciones terroristas en Libia causando la muerte de cerca de cien (100) mercenarios de esa organización y destruyendo importantes depósitos de armas de los mismos, señalaron varias fuentes.

Vale recordar que meses atrás, un grupo yihadista había difundido imágenes haciendo alegoría a que los llamados soldados del Estado Islámico (EI o Daesh en árabe) ya se encontraban presentes en Egipto y se entrenaban en algún lugar indeterminado del desierto de la región del Sinaí para derrocar al gobierno de Al Sisi. Con la decapitación de los trabajadores coptos egipcios, la organización terrorista pretendía oficializar su presencia en Libia.

El Gobierno egipcio cree que la HM y el grupo Wilayat Sinaí han pactado con el ISIS-Daesh y se proponen a ejecutar varias acciones terroristas mayores contra objetivos en Egipto y otros países de la región, utilizando a Libia como base de apoyo, lugar donde la anarquía es Ley, y donde reciben armas y entrenamiento por parte de otros gobiernos.

Los últimos acontecimientos en la región permiten distinguir la extensión de la estrategia de EE.UU. de cotizar la misma y provocar en Libia, Argelia y Egipto -país que acaba de firmar acuerdos económicos y militares importantes con Rusia y China [6], calificado por muchos como un giro geopolítico importante en la región-, escenarios de violencia y anarquía similar a los que se suscitan en Siria, Irak y en varios países vecinos, a fin de justificar la presencia estadounidense y francesa en territorio Libio por medio de las fuerzas de la OTAN, bajo el supuesto de la “lucha contra el terrorismo” y la “defensa a los derechos humanos”.

Cabe destacar que tras la agresión de la OTAN a Libia en 2011, durante la llamadaImg 2 “Primavera Árabe”, y el apoyo que la organización trasatlántica brindó a las diferentes milicias islamistas y tribus alzadas para destruir al Gobierno de la Yamahiriya Libia y asesinar al líder libio Muammar Al Gaddafi, provocaron la pérdida de miles de vidas libias y la desintegración del Estado libio.

En la actualidad dos (2) gobiernos internacionalmente reconocidos se enfrentan por el control de Libia, pero también cientos de milicias y tribus se enfrentan por diferentes parcelas del país árabe. Por un lado, el gobierno con base en Tobruk, ubicado al este de Libia, es dirigido por Abdelrazak al Naduri, cuenta con el reconocimiento de la comunidad internacional, fundamentalmente por la UE, y es defendido por el General Halifa Heftar quién lidera los ataques contra las milicias yihadistas, entre ellos el ISIS-Daesh. El otro gobierno se encuentra ubicado en la capital, Trípoli, cuyo presidente es Omar al Hasi, también cuenta con reconocimiento internacional, principalmente de Estados Unidos. El gobierno de Tripoli es defendido por la milicia Farj Libia, conformado por islamistas provenientes de la ciudad de Misrata, y su perfil ideológico no choca con los grupos yihadistas terroristas como Ansar Sharía, Al-Qaeda del Magreb Islámico e inclusive con el ISIS-Daesh. Por esta razón, el Gobierno de Al Sisi (Egipto) se ha aliado al gobierno de Tobruk, y juntos han coordinado las acciones contra las bases terroristas en Libia apoyadas por el gobierno de Tripoli.

Nadie duda que la desintegración del Estado libio provocada por la agresión de la OTAN en 2011, así como la crisis política y económica interna del país árabe han permitido la rápida proliferación del Estado Islámico ISIS-Daesh en Libia y en toda la región, lo que constituye la mayor amenaza para la seguridad de Egipto, Libia, Argelia, Tunéz y Marruecos, incluso amenazan también a Niger y Nigeria donde estos grupos pueden forjar alianzas con la organización terrorista Boko-Haram. Una verdadera e incontrolables amenaza para la propia Europa.

El frankenstein ISIS-Daesh amenaza también a sus propios creadores.

Fuentes

[1] Hillary Clinton, The Atlantic

http://www.theatlantic.com/international/archive/2014/08/hillary-clinton-failure-to-help-syrian-rebels-led-to-the-rise-of-isis/375832/?single_page=true

[2] McCain y Bagdadi

http://www.voltairenet.org/article185089.html

[3] Nuevo mapa del Medio Oriente

http://www.pressenza.com/es/2014/10/nuevo-mapa-imperial-de-medio-oriente/

[4] entrevista a Jean-Michel Vernochet

http://www.voltairenet.org/article186380.html

[5] Al Sisi: extremistas son financiados por gobiernos foráneos

http://www.excelsior.com.mx/global/2014/10/25/988871

[6] Acuerdos firmados entre Rusia y Egipto

http://prensa-latina.cu/index.php?option=com_content&task=view&id=3521051&Itemid=1

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